En la quietud de la noche, muchas veces me pregunto que habrá sido de mi querida amiga en su castillo de luz sobre el mar. La envidia de otros nos hizo daño, no soportaban su hermosura ni que yo acompasara mi paso siempre un poco por detrás del suyo. Algunas personas honran las almas, otros prefieren destruirlas si su mediocridad no puede alcanzarlas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario