martes, 30 de abril de 2013












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Laura S. Lara - Sígueme en    Twitter  - 30/04/2013
Al igual que Elvis Presley o Marilyn Monroe, Michael Jackson es un icono mundial. Unos mocasines negros, unos calcetines blancos, una camisa abierta y un sombrero convierten a cualquier aspirante en imitador del Rey del Pop. Y es que ese look ya es un clásico, lo mismo que la cazadora ochentera de Thriller y las llamativas chaquetas de militares de los 90. Tres atuendos míticos tras los que se encuentra otro Michael, quien durante 25 años no sólo ha vestido a Jackson sino que ha logrado perpetuar su imagen de estrella a lo largo y ancho del planeta.
"Michael Jackson ha sido y será el showman más grande del mundo. Su concepto e ideas sobre la moda me permitieron tomar parte en un extraordinario viaje. No había nada que no pudiéramos hacer y Michael siempre nos sorprendía". Con estas palabras Michael Bush, diseñador de vestuario del Rey del Pop, resume la experiencia de trabajar para uno de los artistas más reconocidos, tanto por su música como por su imagen, a nivel internacional. El pasado viernes estuvo en Madrid para presentar el libro The King of Style: Dressing Michael Jackson, un recorrido entre bastidores que nos invita a descubrir la colaboración entre uno de los artistas más legendarios de todos los tiempos y su diseñador de cabecera, en el que han colaborado destacadas personalidades como el sombrerero Philip Treacy y la cantante Celine Dion.
Amigo íntimo del cantante, Michael Bush creó el vestuario personal y artístico de Jackson durante más de veinte años, llegando a generaruna colección de decenas de miles de piezas originales. "Mi principal inspiración fue él mismo y su forma de bailar, ya que las prendas que ideábamos tenían que funcionar con él", cuenta en exclusiva para Vanitatis el diseñador a su paso por Hard Rock Café Madrid, lugar de peregrinación de los fans del artista como parte de una gira europea. "Yo iba a su estudio, en Neverland, y me sentaba en una esquina para verle bailar de 4 a 5 horas diarias, para ver cómo se movía y cómo deberían funcionar las prendas. Él nos decía que no le importaba cuánto costasen ni cómo fueran, simplemente tenían que servirle para poder bailar con ellas". 
La carrera e imagen del más pequeño de los Jackson Five, muy poco convencionales, ofrecieron al diseñador  la increíble oportunidad de trabajar con uno de los artistas más significativos de la historia, el cual utilizó su vestimenta como parte del espectáculo. "Le encantaba el estilo militar, el egipcio y la imagen de la realeza, como se pudo ver en sus famosos atuendos personales. Cuando diseñábamos, lo hacíamos sin importar la ocasión. Ambos cogíamos un lápiz y una hoja de papel; yo dibujaba, él borraba, yo pintaba, él borraba, y así a veces tardábamos horas en llegar a un diseño adecuado. Parecíamos dos niños con rotuladores", cuenta emocionado. "Siempre digo que eduqué a Michael y él me educó a mí durante todo el proceso". 
Por otro lado, viajar alrededor del planeta con el icono musical proporcionó al creador de vestuario oportunidades sin precedente para conocer la faceta más personal del artista. "Queríamos reflejar en su ropa las influencias del resto del mundo, lo que hace a la gente feliz, lo que está siendo valorado culturalmente en ese momento, pero no solamente en Los Ángeles. Me envió a todas partes para recoger esas referencias, y también tuve que pasar por España. Al llegar aquí nadie sabía quién era, así que pude fijarme bien en lo pasionales y fuertes que son los españoles. Les gustan los colores vivos, no como a otras culturas más tímidas. Ahí apareció el rojo, a Michael le encantaba el rojo, y también los morados, naranjas, amarillos...". Los tonos intensos se sumaron pues al vestuario de Michael Jackson gracias a la visita del diseñador a nuestro país.  
Michael Jackson era muy perfeccionista, aunque también maniático. "Como decía, su color favorito era el rojo", confiesa Bush. "Está comprobado que el rojo dilata la pupila y queda impregnado en el cerebro con más facilidad, como las señales de stop, peligro, caliente... Michael era muy 'psicológico' con los colores". En cuanto a prendas fetiche, el modisto asegura que insistía en preguntarle cuál era su traje favorito, interés que el cantante esquivaba elegantemente diciendo que todos ellos. "De cada periodo -Bad, History, Dangerous...-, Michael tenía su pieza favorita, pero si tuviese que escoger una seguramente se quedaría con el traje con el que fue enterrado, el perlado que llevó con Janet (Jackson) a los Grammy en 1993. Siempre nos confesó que fue una de sus chaquetas favoritas, lo cual es muy halagador porque la hice yo". 
Pero, sobre todo, al Rey del Pop le preocupaba defraudar a su público."Si voy a tocar Billie Jean y no tengo el guante -decía- la gente se sentirá engañada porque querrá verlo. Si no lo llevo tendrás que ser tú (Michael Bush) el que dé explicaciones a todas y cada una de las 100.000 personas que asistan". Según Bush, en ese momento era cuando "a uno le entraba el pánico buscando el dichoso guante, porque él quería asegurarse de que todo el mundo pudiese disfrutar del mismo espectáculo de Michael Jackson".
Junto con su compañero, Dennis Tompkins, Michael Bush se ha encargado del vestuario de otras estrellas de la música como Britney Spears, así como del fondo de armario de Denzel Washington o Elizabeth Taylor, pero su extensa relación con el cantante de Thrillerfue la inspiración y la oportunidad que marcó al diseñador para siempre. "Él era en sí mismo el espectáculo. En cada show su ropa tenía que ser diferente, el público quería ver a un Michael Jackson sorprendente, y eso era uno de los retos más difíciles, mantener constantemente una imagen nueva pero a la vez fiel de su ídolo".

30.000 copias vendidas

The King of Stlye: Dressing Michael Jackson es la primera publicación sobre los icónicos diseños, zapatos y accesorios creados y lucidos por Michael Jackson y en la que se incluyen cientos de fotografías, un gran número de anécdotas, imágenes inéditas. En definitiva, una fascinante visión de la moda que solo Jackson pudo haber creado. Una obra imprescindible para los seguidores del artista que resume el trabajo de Michael Bush y Dennis Tompkins, quienes durante 25 años trabajaron junto al artista creando sus prendas más reconocibles. "Cuando Michael estaba vivo siempre nos decía que hiciéramos un libro como este. Espero que gracias a él los fans y amantes de la moda de todo el mundo puedan compartir las experiencias y sorpresas que pude vivir cada día junto al Rey del Pop", concluye Bush para Vanitatis.

Mi querida Luisa, me ha enviado en un correo privado el comentario que traduzco más abajo. Luisa, mi compañera en el viaje por la ausencia de Michael, es una persona ponderada y sensible, agradezco sus palabras, y por las pongo aquí.

Fue un gran colaborador y amigo de Michael, juntamente con su socio. Pero te tengo que explicar que el socio murió después de Michael  y  Bush empezó a  llervar la ropa a las exposiciones e hizo el libro (bastante caro por lo que tengo entendido y también para lucro propio.)
Todos parecen encantados con todo eso, pero Bush se está lucrando a costa de todo ello, no atiende ningún fan que vaya a las exposiciones  y no le compren el libro, y mucha (o casi toda) la ropa de Michael que se ha subastado ha salido de sus manos, incluso se dice que muchísimas falsificaciones. (vaya, que hay pruebas). Karen (la maquilladora  estaba atónita por su comportamiento y muy defraudada. Sólo quería ponerte en antecedentes, preciosa. 

Va ser un gran colaborador i amic d'en Michael, juntament amb el seu soci. Pero t'haig d'explicar que el soci va morir posteriorment de Michael i en Bush va començar a portar la roba a les exposicions i va fer el llibre (bastant car pel que tinc entés i també pel seu lucre diuen).
Tothom sembla encantat de tot plegat, pero en Bush s'està lucrant a costa de tot plegat, no aten a cap fan que vagi a les exposicions i no li compren el llibre i quasi molta (o tota) la roba del Michael que s'ha subastat ha sortit de les seves mans, inclús es diu que moltisimes falsificacions (vaja, que hi ha probes). La Karen (la maquilladora) estava atonita pel seu comportament i molt defraudada. Només volia posar-te en antecedents preciosa.

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