Cuando las preocupaciones agobian, todos hemos pensado en una isla desierta, y en la quietud y el descanso recuperar las fuerzas para seguir viviendocon ilusión.
La isla que hoy les traigo es la Isla de la Vida de Arnold Böclin
donde Michael, deslizándose en un rayo de luna viene a sumergirse en estas calurosas noches de verano. Una sirena me ha contado que le ha visto nadar bajo las estrellas, y al amanecer cabalgando un delfín ha ido hasta el horizonte, en busca del sol. Cree que mi madre, un hermoso pájaro blanco le acompañaba.


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