Las palabras tejieron para mi cadenas,
primero fueron de hiedra.
Me deje mecer en el aire
y el atardecer me traía tu nombre
envuelto en neblinas azules.
Por nada del mundo quise alejarme.
Las palabras fueron hilos de plata
luego, me aprisionaron.
Busque la gruta de las hadas
y allí quise vivir en silencio,
sin palabras.
sólo el pensamiento
hablaría de ti.
Luego
vi que no es por mi silencio
que me amas
sino para que diga tu nombre
y siga contando historias de hadas
y
para que el silencio
no habite ningún dolor
ni ninguna ausencia,
tu solo, sólo Amor. Rosa Illa

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