Michael Jackson, Magia y Amor
gràcies, Lluïsa
EL PEZ QUE TENIA SED
EL PEZ QUE TENIA SED
Michael Jackson
Una noche un bebé pez estaba durmiendo debajo de unos corales cuando Dios se le apareció en un sueño. "Quiero que les des un mensajes a todos los peces del mar" dijo Dios.
"¿Qué debo de
decirles?" preguntó el pequeño pez.
"Sólo diles que tienes
sed," contestó Dios. "Y observa lo que hacen.
" Entonces sin ninguna
otra palabra, desapareció.
A la mañana siguiente el
pequeño pez se despertó y recordó su sueño. "Qué cosa más extraña quiere
Dios que haga" pensó para sí mismo. Pero tan pronto como vio a un gran
atún nadando cerca de él, el pequeño pez le hizo señales. "Perdone, pero
tengo sed."
"Entonces debes de ser
tonto" dijo el atún. Y con un un golpecito de desdén con su cola, se fue
nadando.
El pequeño pez realmente se
sintió bastante tonto, pero tenía sus órdenes. El siguiente pez que vio fue un
tiburón sonriente. Salvando una distancia de seguridad, el pequeño pez dijo,
"Perdone, señor, pero tengo sed."
"Entonces debes de
estar loco" contestó el tiburón. Notando una mirada de hambre en sus ojos,
el pequeño pez huyó nadando
rápidamente.
Durante todo el día se
encontró con bacalaos, caballas, peces espada y meros, pero cada vez que hacía
su corto discurso, se daban la vuelta y no le hacían caso. Sintiéndose confuso
y sin esperanza, el pequeño pez se encontró con la criatura más sabia del mar,
que resultó ser una vieja ballena azul con tres cicatrices de arpones en el
costado.
"¡Perdone, pero tengo
sed!" gritó el pequeño pez, preguntándose si aunque fuera la vieja ballena
podría verlo, él era como una pequeña mota. Pero la sabia ballena hizo un alto
en su camino. "Has visto a Dios, ¿no?" dijo.
"¿Cómo lo sabe?"
"Porque yo también tuve
sed una vez." La vieja ballena se rió.
El pequeño pez parecía muy
sorprendido. "Por favor, dígame qué significa este mensaje de Dios,"
le imploró.
"Significa que lo
estamos buscando en los sitios equivocados" explicó la vieja ballena.
"Buscamos a Dios arriba y abajo, pero de alguna manera Él no está ahí. Así
que le culpamos y nos decimos a nosotros mismos que debe de haberse olvidado de
nosotros. O incluso decidimos que se ha ido hace mucho tiempo, si es que alguna
vez estuvo alrededor."
"Qué extraño,"
dijo el pequeño pez, "echar de menos lo que está en todas partes."
"Muy extraño,"
asintió la vieja ballena. "¿No te recuerda a peces que dicen que tienen
sed?"

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