Hace más de dos mil años, un hombre justo nos enseñó a vivir en paz,
su credo era el amor , “Amaos los unos a los otros como yo os he amado, en
eso conocerán que sois mis discípulos.”
La gente por escucharle hacía largas caminatas a veces sin
comer. Aquel hombre tenía palabras de consuelo, de vida eterna. Aquel hombre a
quien todos conocían como Jesús de Nazareth, hijo de un carpintero y de una
mujer llamada María, siendo apenas un muchacho hablaba de las Escrituras y los Profetas con
los doctores de la Ley, en su vida
buscó la compañía de pescadores y amigos como Lázaro no rehusó a los fariseos y
publicanos, los invasores, los mujeres a las que otro hombre no hubiera
dirigido la palabra, pero sobre todo le gustaba estar rodeado de niños, - dejad que los niños vengan a Mi porque de ellos es el Reino de los Cielos, el que no se haga como un niño no entrará en el Paraíso.
alguien diferente, no perseguía el poder, su mundo
era otro, en resumidas cuentas, era peligroso, no podían achacarle ninguna falta ni comprender su
grandeza, su bondad infinita, su fuerza
creadora... alguien decidió que debía desaparecer, alguien en medio de la
Pascua firmó su pena de muerte.
Quizás hoy Jesús escogiera a Michael Jackson para transmitir su mensaje de
Amor Total.
Estos días pensemos en Él, en todo lo que nos enseñó, eso no está en ninguna Iglesia, Jesús habla directo al
corazón, habla con palabras de vida, cual música celestial, nos ilumina, estrella
fulgurante, nos abraza con la ternura de un Padre, con la complicidad de un
hermano.
Muchos saldrán a la calle para contemplar su Misterio y pedir su
Misericordia.
Amo a ese hombre divino. 

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