Sí, me gustaría estar en el País de las Hada, aquel invierno cuando todavía podíamos creer que te habías refugiado en alguna parte, en el faro de Luisa, por ejemplo, allí estarías seguro, cuando podíamos creer que tu muerte era una mentira, una pesadilla monstruosa. de la que íbamos a despertar en cualquier momento. De hecho, aún no puedo pensar en pasado, los amigos del alma, no importa donde se encuentren, siempre los tenemos con nosotros. A veces te oigo reír, te veo bailar, mientras me ocupo de mis cosas, rápido, rápido para volver contigo cuanto antes al País de las Hadas.
Casi siempre estoy en ese faro... Siempre podemos ir juntas amiga del alma...
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