La memoria de algunas personas ilustres se apaga en los estantes de las librerías y bibliotecas, el paso del tiempo los aleja
y confina a algún lugar recóndito para deleite del lector curioso en busca de un dato relevante, de una historia que le conmueva. No
parece probable que el recuerdo de Michael Jackson corra la misma suerte.
Ahora, tengo la sensación de estar dando vueltas sin moverme de sitio y. preguntándome qué hago aquí todavía, la respuesta es
que no puedo estar en otra parte.
No puedo alejarme de Michael, no conozco otro espacio donde disfrutar
del silencio, ni otros brazos que me acojan ni otra voz que acaricie mi alma.

No hay comentarios:
Publicar un comentario