Me gustaría estar cerca de Claudia, darle un abrazo y decirle que no sufra por el juicio de la muerte de Michael.
Claudia tiene razón, en este mundo no existen valores, las personas quedan a merced de los que manejan los negocios y el poder, ante ellos puede parecer que estamos indefensos, pero no es así, no van conseguir que olvidemos, que nos integremos en una sociedad corrupta, donde ni siquiera se respeta a los muertos.
Pienso en este espanto, pienso en el espanto de cada día de ver cuerpos, destrozados, mutilados, masacrados, mientras la gente está en sus casas, en los cafés, en sus trabajos. Luego, cuando estas imágenes desaparecen en unos minutos de la pantalla o guardemos el periódico volvemos a nuestra vida como si no hubiéramos visto nada.
En un mundo civilizado los muertos son objeto de respeto y veneración. No se les exhibe, no se les muestra en su desamparo o en su horror.
Me gusta pensar en Michael como en un cisne deslizándose en la eternidad, sereno, incontaminado, distante de todas las miserias con que le acosaron.
Michael, el príncipe en su majestuoso esplendor.
Michael, el príncipe en su majestuoso esplendor.
Un beso, mi hermosa Claudia,
Un beso mi querida Luisa
Un gran beso para tí Rosa querida.
ResponderEliminar