El nuevo día me ha sorprendido junto al estanque, esperando a Luisa. Ahora le queda poco tiempo para nuestras excursiones al bosque. Hay en casa una nueva amiga que requiere de sus cuidados y todo su mimo, una joven galga a la que habían abandonado. A veces una piensa qué clase de individuos puede maltratar a personas y animales. Hay seres decepcionantes, que hacen que sientas vergüenza de pertenecer a su misma especie. Pero mi amiga Luisa te reconcilia con el mundo. Por eso no me importa esperarla el tiempo que haga falta.

Rosa, hada mía..... Ya estoy aquí, ya he aprendido el camino y he encontrado la puerta para acompañarte y reanudar nuestros paseos por este bosque tan bello y querido. Gracias por esperarme. Os quiero.
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